Alimentación animal en CARTAGENA

Alimentación animal

Desde Centros Veterinarios Cabomanga queremos ayudarte con todas las cuestiones acerca de la alimentación animal. Por esta razón, te damos algunos consejos para que puedas seguirlos y que, así, tu mascota tenga bien cubiertas sus necesidades básicas, como las de comer. Si tienes dudas pregúntanos. Estamos en CARTAGENA.

Perros y gatos:

Perros y gatos tienen hábitos y necesidades alimentarias muy distintas que debemos destacar para darles lo mejor a nuestras mascotas.

El perro es un carnívoro facultativo que consume en gran parte carne, además de otras cosas, por lo que se puede catalogar al mismo de omnívoro. El gato por contra es un carnívoro estricto, que en principio solo consume carne de sus presas. Son mucho más exigentes que los perros a la hora de comer, pudiendo no hacerlo durante largo tiempo si no les gusta la comida.

El olfato es algo primordial en el comportamiento alimentario. El perro huele y olfatea antes de comer, y habitualmente y al contrario que el gato traga el alimento sin masticarlo.

El olor de la comida es prioritario para que el gato se sienta atraído por un alimento, de ahí la importancia del aroma de los piensos comerciales.
Los gatos consumen la misma cantidad de agua independientemente de la época del año o la cantidad de comida, ahorrando en el consumo del agua mientras que los perros beben mucho más.

A la mayoría de los perros y gatos les gusta el sabor de la leche, aun siendo una fuente de calcio, proteínas, fósforo y vitaminas puede dar lugar a diarreas en exceso, debido a la lactosa que contiene la leche.

Apuntar como interés que el gato tiene el sentido del gusto poco desarrollado, con respecto al hombre, mientras que el hombre tiene 9000 papilas gustativas, aproximadamente. El gato tiene 470 y el perro unas 7000, por eso se decantan más por el olor que por el sabor del alimento.

Las dietas para cada edad y estado I:

Para que nuestras mascotas tengan un perfecto estado de salud y por consiguiente una vida larga, deben ser correctamente alimentadas. Tenemos que saber que existen diferentes planes de alimentación para los diferentes estados de vida.

Según lo que nos permita nuestro bolsillo, el tipo de alimento será el de mejor calidad, cubriendo necesidades nutricionales. Con un cachorro debemos saber lo importante que son los primeros meses, dando mayor importancia si cabe a su alimentación y educación. Debemos hacer un seguimiento para ver si el crecimiento del cachorro es el adecuado, pesándolo todos los días durante las dos primeras semanas y cada tres días hasta que cumplan un mes. El peso al nacer suele doblarse a los 7-10 días y ha aumentado unas 6-10 veces a las seis semanas de edad.

La mayoría de los perros alcanzan la mitad de su peso de adulto a los 4 meses, el crecimiento rápido se mantiene hasta los 6-9 meses y suele completarse al año, con la excepción de las razas gigantes como el Dogo Alemán, Mastín Napolitano, San Bernardo, etc. que no dejan de crecer hasta los 16-18 meses y su crecimiento termina a los dos años.

La cantidad de alimento administrada debe controlarse, ya que el rápido crecimiento por sobrealimentación da lugar a problemas osteoarticulares y predispone a la obesidad. Los alimentos en la etapa de cachorro no deben ser suplementados con calcio y/o fósforo si no es por recomendación del veterinario.

Si nos decantamos por un alimento de alta gama, estaremos alimentando a nuestro cachorro con un alimento de fácil ingestión y asimilación de nutrientes, por lo que el animal consumirá menos cantidad que si tuviera que alimentarse con otro de peor calidad, peor digestión y más difícil asimilación de nutrientes.

La forma de alimentarlo también es importante, por lo que debemos racionar el alimento, sabiendo adecuar las cantidades que debe consumir el cachorro utilizando como referencia las tablas indicadas por fabricantes y con supervisión con el veterinario.

El número de comidas al día del cachorro debe ser entre dos y tres tomas, disminuyendo progresivamente hasta una cuando finalice su crecimiento.
En lo referente a los cachorros de razas grandes (las que pesan más de 25kg), es muy importante saber que la sobrealimentación no predispone a la obesidad pero sí acelera su crecimiento, lo que provoca aparición de problemas óseos y musculares como puede ser displasia de cadera, deformaciones o subluxaciones.

Las dietas para cada edad y estado II:

Una mascota adulta debe ser alimentada con un buen alimento para su edad y características.

El pienso reduce el coste diario de la alimentación, ayudando a mantener los dientes en perfecto estado y en las razas grandes ayudando a prevenir la obesidad.
La comida húmeda tiene mayor porcentaje en grasas, originando una mayor densidad calórica, dando lugar a animales obesos. Estos piensos, además, son más caros que los convencionales.

La etapa de adulto empieza a partir de los ocho a diez meses de edad en razas pequeñas y desde los catorce a los dieciocho en razas gigantes. Esta fase dura hasta los siete años de edad aproximadamente.

Existen razas que tienen marcada predisposición a ser obesos, como son el Labrador Retriever, el Cocker Spaniel, Beagle, entre otros. Con estas razas el dueño debería plantearse alimentos de poca grasa o ser estricto en la cantidad de comidas diarias.
En caso de que la dieta de nuestra mascota tuviera que ser modificada por causas de enfermedad o cambio de estado, debemos llevarlo a cabo de forma progresiva en diversos días para prevenir diarreas y vómitos.

En cuanto a la perra adulta gestante o lactante, debemos señalar que una incorrecta alimentación antes, durante y tras la gestación es, sin duda una de las principales causas del 30% de la mortalidad de los cachorros recién nacidos. En estas fases de la vida de nuestro perro o gata, una mala alimentación puede dar lugar a complicaciones en el parto, disminución de la producción de leche, alteraciones en la fertilidad, mamitis, anemias, etc.

Los cachorros recién nacidos de madres mal alimentadas lloran continuamente, están hipotermos, no ganan peso e incluso la madre puede llegar a desatenderlos. Es importante desparasitar tanto al macho como a la hembra antes de la monta y una vez que la hembra está preñada darle pienso de cachorro e incluso suplementar con calcio y vitamina D para el desarrollo óseo y la producción láctea y gran aporte de agua.

La cantidad de comida habrá que incrementarla en función del número de cachorros en torno a un 15-20% más por cada cachorro.

Los perros más ancianos, aquellos de más de 7 años, sufren cambios corporales que originan nuevas necesidades nutricionales. En esos casos hay que administrar piensos bajos en proteína pero de mayor calidad, que además controlan bien los niveles de sodio y fósforo para evitar problemas renales. Podemos encontrar también problemas bucodentales, de digestión u hormonales, entre otros.

Según estudios recientes, el primer año de nuestro animal corresponde a 15 nuestros, el segundo año unos 9 de una persona y los siguientes posteriores a 4 años de una persona. En las razas grandes el primer año son 12 de una persona y cada uno de los siguientes 7 años.

Podemos ayudarte con los temas relacionados con la alimentación. Pregúntanos

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